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    December 12

    JUVENTUDES HITLERIANAS FEMENINAS

    Juventud Hitleriana Femenina

     

    La Liga de Muchachas Alemanas, en alemán Bund Deutscher Mädel (BDM), fue fundada en 1930 como la rama femenina de las Juventudes Hitlerianas (HJ) para jóvenes de entre 10 y 18 años establecida por el NSDAP. Hasta que los nacionalsocialistas llegaron al poder en 1933, esta organización no tuvo mayor relevancia, pero posteriormente creció rápidamente, hasta que el ingreso se torno obligatorio en 1936. Los miembros tenían que ser ciudadanos alemanes, arios, y libres de enfermedades hereditarias ("Der Jungmädeldienst", publicado en febrero de 1940, Berlín)

    Mientras el alistamiento no fue de carácter obligatorio, la mayoría de las jóvenes eran llevadas por su familiares al reclutamiento. Con posterioridad, al final de la guerra, varias manifestaron que la organización BDM les despertaba un auténtico entusiamo, ya que les permitía sentirse útiles y sentían que su país las necesitaba. Además, las responsabilidades que recibían a algunas les resultaban motivantes.

    Las jóvenes miembros de la organización eran formadas para adoptar las tradiciones, aprendiendo a representar un rol de mujer en la sociedad. Su adoctrinamiento comprendía frecuentemente el ser enviadas a trabajar en granjas para familias numerosas.

       

     El Servicio del Trabajo Obligatorio para la Juventud Femenina

    El origen y los principios del Servicio del Trabajo obligatorio para la juventud femenina son casi idénticos a los del Servicio del Trabajo para los jóvenes. “La educación llevada a cabo en el espíritu del nacionalsocialismo hacia la comunidad nacional, hacia la camaradería e igualmente hacia una concepción moral más elevada del trabajo, no es menos necesaria para la juventud femenina que para la masculina, Conforme a su finalidad, el Servicio del trabajo de ambos sexos es algo unitario, total.” (Konstantin Hierl).

    En 1933 fue posible la unificación del Servicio. Hasta el 1 de enero de 1934 el Comisario del Reich para el Servicio del Trabajo, que hasta entonces había sido voluntario, confió la jefatura de la juventud femenina, como organización única, a la Sra. Scholtz-Klink, bajo el nombre de “Servicio femenino del Trabajo”. El territorio del Reich fue dividido en 13 secciones regionales, cuyas directoras quedaron subordinadas a la directora general del Servicio femenino del Trabajo.

    En los dos primeros años del Servicio femenino se hallaban frente a frente dos concepciones sobre el sentido y la misión de esta organización: una tenía por base la idea de que el Servicio debía ser una escuela de educación de la joven como ama de casa y madre, la otra sostenía que es necesario una educación mediante el trabajo efectivo en interés del pueblo allí donde este sea necesario para llegar al conocimiento de la propia responsabilidad y de la abnegación indispensable para el servicio de la colectividad. Basándose en la experiencia se ha elegido como principio la segunda concepción.

    El trabajo, que actualmente dura medio año, consiste en ayudar a aquellas mujeres y madres alemanas que, agobiadas por el trabajo o la enfermedad, no están en situación económica que les permita pagar el sueldo a sus sustitutas. Se presentó aquí un vasto campo de acción, particularmente en las regiones recientemente colonizadas. Desde el punto de vista educativo el trabajo constituye un deber de importancia trascendental para la joven.

    Pero no solamente aquí sino también en las regiones rurales azotadas por la miseria y en los barrios obreros de las ciudades industriales es de urgencia capital la ayuda a las mujeres y madres con numerosa familia. Por todas partes han sido colocadas las obreras del Servicio, con objeto de ayudar a las mujeres en las labores domésticas, en el corral, en las faenas del campo ... o para suplir el puesto de la madre enferma confiando sus hijos a las escuelas infantiles instaladas en el campo.

     Todas las clases sociales

     

    La naturaleza de esta aportación personal de trabajo debe ser cimentada y completada por la vida en común de las jóvenes de todas las clases sociales en los campos de trabajo, practicada y formada a base del consciente deber de responsabilidad. Para la enseñanza, organización de las horas libres, cultura física, etc. se aplican los mismos principios que para el Servicio del Trabajo en los hombres, si bien adaptados a la naturaleza de la mujer. Hasta mediados de 1935, el Servicio femenino del Trabajo dependió económicamente de la oficina nacional para la colocación obrera y de seguro contra el paro forzoso. Así se pudieron colocar a numerosas jóvenes sin trabajo.

    El 1.º de abril de 1936 el Servicio femenino se incorporó al Servicio obligatorio del trabajo, con la denominación actual de “Servicio obligatorio del Trabajo para la Juventud femenina”. Las 13 secciones regionales continúan subsistentes, pero sus directoras están ahora subordinadas al jefe del Servicio obligatorio del Trabajo bajo cuya dirección se encuentran en vías de realización diversas reformas de los campamentos (para 40 muchachas) de la enseñanza y de la educación. El Servicio femenino del Trabajo a principios de 1938 alcanzaba la cifra de 25.000 muchachas distribuidas en 600 campamentos.

    Hace algún tiempo tuve ocasión de visitar, en compañía de algunos colegas de prensa, un campamento femenino que me produjo la más satisfactoria impresión. Allí estaban reunidas muchachas de las más diversas clases sociales, pletóricas de salud, sonrientes y tostadas por el sol. En nuestro honor entonaron viejos cantos patrióticos y algunas canciones populares, nos enseñaron sus bonitas habitaciones adornadas con flores y su sala de reunión. En el jardín ejecutaron danzas populares, haciéndonos penosa la despedida de aquel lugar colmado de juventud y alegría.

     Final heróico

    Durante los últimos meses de la guerra, varias BDM participaron activamente en la defensa del territorio alemán que era invadido por los Aliados. Muchas de ellas sacrificaron su vida en la Batalla de Berlín. No se puede saber el alcance de la participación de las BDM en la defensa de la ciudad, ya que sus miembros no tomaron parte de manera conjunta y cooordinada, sino que las muchachas más leales al régimen combatían de manera voluntaria, uniéndose a las HJ y a la Wehrmacht.

    Como otros miembros de las fuerzas alemanas y parte de la población, algunas de las BDM prefirieron el suicidio a rendirse a los invasores.

    Tras el final de la guerra, las BDM fueron disueltas y desde entonces ninguna organización guarda relación con la desaparecida Liga.

    JUVENTUDES HITLERIANAS

    Juventud Hitleriana

     

    ¿Qué fue la Hitlerjugend? ¿Cómo se creó? ¿Cuales fueron sus orígenes? Podríamos encuadrar a la Juventud Hitleriana como una concepción de la juventud completamente nueva. De hecho, es el Estado fascista italiano el primero en ocuparse de la juventud como tal, política desarrollada después por la Alemania de Adolf Hitler. Un fenómeno moderno que no encontramos antes en ningún otro país. Una juventud que no ha podido ser olvidada pese a los 50 años transcurridos desde su desaparición en la batalla final de Berlín. Una juventud ejemplar y heróica como pocas ha habido. A continuación y luego del prólogo realizado por el famoso piloto Hans Rudel, autor del célebre "Piloto de Stukas", relataremos los inicios de la Juventud Hitleriana.

     Prólogo

    El NSDAP, (Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán), tenía ya desde 1922 grupos de jóvenes los cuales se denominaban con otros nombres. El término de Hitlerjugend o Juventud Hitleriana data del año 1926 habiendo sido acuñado por el Dr. Hans Severus Ziegler, intendente general del Teatro del Estado en Weimar. Los líderes de la Juventud Hitleriana fueron Kurt Gruber, Baldur von Schirach y Arthur Axmann. Al final de la Segunda Guerra Mundial, la HJ contaba con casi nueve millones de miembros en todo el Reich alemán.

    Como todas las religiones e ideologías políticas, el NSDAP empezó inmediatamente después de su fundación con la construcción de una propia organización para la juventud, la cual se componía al principio de varios grupos con diversas denominaciones. En 1926 estos grupos fueron unidos en una sola organización bajo el nombre de Hitlerjugend. En efecto, en esta unión de jóvenes sólo fueron integrados, a diferencia de las grandes religiones, chicos y chicas a partir de la edad de 10 años porque se opinaba que no se debe cargar a un niño a más temprana edad con concepciones ideológicas y, también, porque la institución competente no quería fomentar ninguna sustitución a la religión. Esto naturalmente no cambió la intención de guiar a la juventud lo más pronto posible hacia una ideología determinada.

    Mientras en las otras asociaciones de juventudes, los dirigentes responsables eran bastante mayores a los dirigidos, se vivía en ésta el lema: "La juventud debe ser guiada por la juventud". Por lo tanto, el líder de la juventud del Reich sólo estaba subordinado al Jefe del Partido y del Estado, Adolf Hitler, mientras en los años anteriores, la Juventud Hitleriana es parte de la SA. Al ser desligada de la Tropa de Asalto, se quiso subrayar fundamentalmente el propio carácter de la juventud y sus problemas particulares.

    Evidentemente, la juventud debía crecer formándose en el espíritu del Nacionalsocialismo, pero se esperaba que a lo largo del tiempo, un día, los conceptos nacionalsocialismo y alemán serían idénticos, cosa que prendió a lo largo de la guerra. Ello también estaba conforme al programa del NSDAP, el cual preveía su autodisolución en el momento que el nacionalsocialismo hubiera sido un concepto común en todo el pueblo alemán.

    La formación dentro de la HJ se basaba en la enseñanza de la concepción socio-económica y en el ejercicio corporal. El éxito obvio de la influencia de la Juventud Hitleriana fue el hecho que la delincuencia juvenil en el Tercer Reich ha sido casi nula. Evidentemente contribuyeron por partes iguales a este resultado positivo la familia, escuelas, empresas y la eficacia de la policía.

    "Honorable y capaz de defenderse" fue el lema para muchos miembros de la Juventud Hitleriana. La ejemplar entrada en acción de nuestra juventud durante el terror de los bombardeos en la Segunda Guerra Mundial lo demuestra claramente. Una de las Divisiones élite del Ejército, se llamaba Hitlerjugend. Seguramente, no es sólo casualidad que hasta principios de mayo de 1945, chicos de la HJ defendían, junto a voluntarios franceses y españoles, el centro de la capital del Reich, Berlín, cuando ya gran parte del Ejército, había capitulado.

    Como una invisible señal y por encima de las metas, la vida y la muerte de muchos miembros de la Juventud Hitleriana podría ser el último párrafo del Testamento del Führer, que dice así: "Sean duros, pero nunca injustos, nunca dejen que el miedo sea el consejero de sus acciones y lleven el honor de la Nación por encima de todo lo que hay en la Tierra".

    Pueda nuestro pueblo siempre en tiempos de necesidad, recurrir a una juventud que esté dispuesta a entrar en acción alegremente, al sacrificio y a la lucha, lo mismo que la Juventud Hitleriana.

    Por Hans Ulrich Rudel

     Tiempos de lucha

    Tras el fracaso del golpe del 8 y 9 de noviembre de 1923 (Ver el Putsch de Múnich), el NSDAP (Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán) parece desaparecer. El Partido es prohibido y sus dirigentes encarcelados. Sin embargo no tan facilmente se pudo poner fin a un movimiento revolucionario del cariz del nacionalsocialista, teniendo en cuenta los avances logrados en su corta historia. Con la persecución y la derrota se produjeron abandonos y la disgregación de sectores del movimiento, sin embargo los afiliados verdaderamente luchadores y conocedores de la misión del Partido permanecieron en los mismos puestos que habían mantenido en tiempos no tan difíciles.

    Separadamente existían varias agrupaciones juveniles debilitadas por la ausencia de Adolf Hitler durante su encarcelamiento. Eran la Deutsche Jugend en el Tirol, el Bund Deutschvölkischer Jugend de Württemberg y el Frente de la Juventud de Tannenberg, implantado en localidades como Leipzig, Chemmitz y Zwichau. Los Freikorps de Gerhard Rossbach, agrupación patriótica creada en Salzburgo en 1924 y unida a las filas nacionalsocialistas, habían formado la Schilljugend -agrupación juvenil- dirigida primero por Edmund Heines y luego por Werner Lass. Otra formación, distante de la anterior era el Frontbann de Ernst Röhm y su sección juvenil Frontjugend. Finalmente estaban las creaciones de Lenk. La labor de este jóven había dado como resultado varios grupos destinados a afrontar duras pruebas si querían sobrevivir los difíciles momentos. Los grupos creados por Lenk eran la Vaterländische Jugendverband Grossdeutschland o Unión Juvenil Patriótica de la Gran Alemania y Deutsche Wehrjugend, Juventud de Defensa Alemana. Esta labor le había costado a Lenk en dos ocasiones la cárcel y numerosos problemas.

    El 4 de marzo de 1925, dos meses después de la puesta en libertad de Hitler, Lenk lanza una nueva proclama llamando a la constitución de un movimiento juvenil propio al nacionalsocialista. Su reputación como organizador comienza a ser puesta en entredicho. Pasan tres años de gran activismo político y Lenk cree haber realizado su cometido, por lo que decide retirarse. Pero sus múltiples obras fructificarán y de sus grupos y enseñanzas surgirán nuevos jóvenes dispuestos a continuar la obra de desarrollo y fortalecimiento de la juventud nacionalsocialista. Por el momento el relevo es tomado por la Schilljugend, el grupo más numeroso en esos momentos. El 11 de abril de 1925 Hitler realiza un comunicado por el que indica a todos los jóvenes la conveniencia de agruparse en esta organización. Pero la nueva formación tampoco conseguirá los resultados deseados. Considerada por muchos como reservada a jóvenes de la clase media, sus actividades no despertaban atracción en el jóven obrero como era el objetivo de la revolución.

     Kurt Gruber

    Distante y quizás contrario a la Schilljugend surge un jóven de cualidades verdaderamente prometedoras, era Kurt Gruber. Proviene de los núcleos creados por Lenk y ha formado su propia agrupación juvenil a la que, para despistar a las autoridades ha bautizado Agrupación Deportivo-excursionista de Vogtland. Cuando Adolf Hitler reconstruyó el Partido en febrero de 1925, Gruber se puso de inmediato de su lado. Ambos coinciden en señalar la inconveniencia de la Schilljugend. En octubre de 1925 Gruber convoca una reunión juvenil regional en un humilde sótano de un edificio de la ciudad de Plauen. En la misma se toman importantes decisiones, como la de abandonar cualquier vínculo con organizaciones juveniles no nacionalsocialistas, asegurando de este modo, la integridad propia. El 2 de octubre de 1925, Gruber es nombrado por Hitler jefe del movimiento juvenil en Sajonia. Las dificultades y los problemas que este cargo le deparan, demostrarán si Gruber es el jóven que el NSDAP necesita para organizar su sección juvenil. Los días 3 y 4 de julio de 1926 se celebra en Weimar, Turingia, la primera reunión nacional oficial del Partido en su nueva singlatura, tras el fracasado putsch. En esta importante ocasión nació el definitivo movimiento juvenil nacionalsocialista... la Juventud Hitleriana.

    El nombre de Hitlerjugend había sido idea del Doctor Hans Severus Ziegler, editor de la revista "Der Knappe" y luchador nacionalsocialista, durante la celebración de una conferencia de dirigentes locales del Grossdeutschen Jugendbewegung de Turingia el 2 de mayo de 1926, en la que propuso esta denominación como nombre unitario de todos los grupos juveniles adeptos al Partido Nacionalsocialista. Previamente los dirigentes del Gau de Turingia habían pensado denominar Hitlerjugend Thüringen a su propio grupo juvenil, escribiendo con tal motivo a Hitler, el 27 de abril de 1926. La noche del 2 de mayo, tras la aceptación de la propuesta del Doctor Ziegler, con motivo de una concurrida celebración del cumpleaños de Hitler en la Harnisch-Garten de Gera, se anuncia la nueva denominación. El 8 de mayo la hoja de combate de Weimar "Der Nationalsozialist" publica un artículo titulado "Hitlerjugend-Thüringen". Hitler ha dado su consentimiento a la naciente denominación, los jóvenes que luchan por sus enseñanzas llevarán con fidelidad su nombre.

     Hitlerjugend

    Durante el Parteitag (Día del Partido) Julius Streicher, Gauleiter de Franconia, anuncia el nombre del nuevo movimiento juvenil: Hitlerjugend, Federación de la Juventud Trabajadora Alemana y declarada por Hitler única organización de jóvenes del NSDAP. Kurt Gruber, en reconocimiento a sus capacidades y logros es nombrado Reichsführer de la Juventud Hitleriana, además de asesor en la jefatura del NSDAP en cuestiones relacionadas con la juventud. Importancia decisiva tendrían estos cargos en manos del jóven Gruber que era estudiante y obrero y supo darle al movimiento un carácter de gran popularidad, plenamente embuído en los ambientes obreros juveniles, al mismo tiempo claramente diferenciado de cualquier otra de las asociaciones existentes. Por otra parte la formación ideológica de Gruber en la doctrina nacionalsocialista era evidente, así como su alta disciplina e intachable moralidad y todas aquellas virtudes que distinguieron a la Juventud Hitleriana.

    Durante el segundo día de la reunión nacional del NSDAP, tuvieron lugar discusiones sobre la nueva organización juvenil y cuestiones de índole escolar. La denominación Hitlerjugend fue especialmente felicitada por Gruber, por Heinz Schulze representante de Turingia y por Roman Hädlmayer, representante vienés. Había nacido un dinámico movimiento de jóvenes nacionalsocialistas destinados a unir millones de jóvenes alemanes. La alegría y la esperanza de los luchadores de estos primeros tiempos era enorme y queda representada con las palabras iniciales de un artículo de Gruber en su órgano de expresión de Plauen: "Eine Einheit! Eine Front! Hitlerjugend!" - "Una unidad!, Un Frente! Juventud Hitleriana!"

    Todos los grupos de jóvenes nacionalsocialistas se integran plenamente en la Hitlerjugend, principalmente la Juventud Nacionalsocialista de los Trabajadores austríaca, creada por el profesor Hartmann Lauterbacher en enero de 1924 en Kufstein, Tirol. Lauterbacher ocupará los cargos de jefe nacional de la Hitlerjugend austríaca y responsable del Partido en Austria. La estructura del movimiento austríaco presentaba características propias que le diferenciaban de la alemana. Su formación estuvo controlada e impulsada por Gruber. Igualmente en Franconia el frente juvenil nacionalsocialista recibiría un importante impulso, con la creación en 1926 de un amplio grupo bajo el mando del jóven Rudolf Engels.

    Con el nombre de "Hitlerjugend" aparece el periódico informativo propio y oficial de la Juventud Hitleriana. Esta, forma parte del NSDAP y a él debe obediencia. El jefe inmediato de la juventud dentro del partido recae en la persona de Franz Felix Pfeffer von Salomon, en su calidad de jefe supremo de la SA, cargo que el ex-oficial del Freikorps ocupará desde el primero de octubre de 1926 al 2 de octubre de 1930. El 5 de diciembre de 1926 los dirigentes juveniles y el jefe de la SA celebran una reunión en el Hotel Hohenzollern de Weimar, en la que quedarán acordadas las futuras relaciones entre la HJ y la SA. Estos acuerdos bilaterales recibieron el título de "Directrices concernientes a las relaciones entre el NSDAP y la Juventud Hitleriana". Reuniones de este tipo se mantuvieron mientras duró la dependencia de la HJ con las Tropas de Asalto y tuvieron una periodicidad trimestral.

     Reestructuración

    La organización juvenil fue reestructurada. Gruber celebró en Nonnenturm, Plauen, una reunión entre los días 28 y 31 de diciembre de 1928. Las decisiones salidas de esta reunión fueron importantes. Una de ellas la renovación de los antiguos estatutos de 1922 -los diez puntos- tomando un caríz más actualizado y acorde con la nueva etapa de la organización. Se reformó la estructura interna y la distribución política del movimiento juvenil siguiendo los mismos criterios de la S.A. en vista de su perfección. Las denominaciones de las divisiones eran de mayor a menor, las siguientes: Gaue o región, después llamada Gebiete; Bezirke o distrito, después Banne; Orstgruppe o grupo local, luego Standarte y Stützpunkte, grupo de apoyo de menos de seis miembros. Los jóvenes de 16 a 18 años recibían el nombre de Scharjugend y colaboraban en las labores de propaganda de la SA, tarea de la que quedaban exentos los militantes de 14 a 16 años, conocidos como Jungmannschaft.

    Se creó un uniforme standarizado, que diferenciara a los jóvenes militantes de los de la Tropa de Asalto. Consistía en gorra de esquí, anorak y el brazalete con la esvástica, que sólo podía ser llevado en manifestaciones, reuniones y actos políticos. A diferencia de la SA los jóvenes hitlerianos llevarán la camisa parda desabrochada en el cuello y sin corbata. Como símbolo de graduación, los mandos lucirán el Führerschnur, cordel situado desde el hombro al bolsillo del pecho. Además existía otro uniforme destinado a actividades deportivas. Otra acertada innovación, consistía en la obligatoriedad de todos los mandos de la Hitlerjugend de más de dieciocho años de estar afiliado al Partido. Se instauró también el pago de las cuotas, que facilitasen sobrevivir a la organización de sus problemas económicos. La cuota a pagar era de cuatro pfennings mensuales.

    En octubre de 1927 se crea el Comité Juvenil del NSDAP transformado en 1928 en la oficina de la juventud del NSDAP, ocupándose de las actividades estudiantiles y de la formación de futuros mandos. Dirigía la oficina el ex-comandante Walter Buch y se publicaba la revista "Die Deutsche Zukunft" (El Futuro Alemán) dirigida por Baldur von Schirach. Esta revista se convertiría luego en "Wille und Macht" (Voluntad y Poder) dirigida por Günther Kaufmann. El más importante logro de la oficina fue que los mandos de la HJ al cumplir los 18 años continuasen en ella y no pasasen a la SA.

    En abril de 1928 en Bad-Streben, se reunen 600 jóvenes de distintas secciones de la Hitlerjugend. El 19 de diciembre de 1928, la oficina administrativa del Reich para la Juventud Hitleriana instalada en Plauen convoca una reunión nacional de mandos en esta localidad. La jornada es de gran importancia por los asuntos que en ella se discutieron. Se decide la conveniencia de crear una sección dentro de la organización que agrupe a los jóvenes cuyas edades estén comprendidas entre diez y catorce años, hasta ahora excluídos, sección que más tarde daría lugar a la Jungvolk. También se aprobó la formación de una asociación de muchachas, posteriormente conocida como Bund Deutscher Mädel (BDM).

    Primeros problemas

    Pero también hubo disensiones y obstáculos internos. Los conflictos creados por el pro-bolchevismo Otto Strasser repercutieron en cierta medida dentro de la Hitlerjugend. Cinco jefes regionales de la Juventud Hitleriana se situaron al lado de Strasser y en mayo de 1927 abandonaron la HJ. Eran los jefes locales de Berlín-Brandenburgo, Hamburgo, Hannover-Braunschweig, Anhalt-Sachsen-Nord y Ruhrgebiet. Los descontentos crearon la Liga de la Juventud Trabajadora Alemana (BDAJ), pero nunca tuvieron la más mínima resonancia. Finalmente el dirigente de esta Bund Deutscher Arbeiterjugend, Günther Orsoleck, cumpliendo con las simpatías marxistas de su líder Strasser, ingresó en la Socialdemocracia. Estas disensiones y deserciones de unos pocos no significaron ya nada en el movimiento hitleriano que con una total agresividad revolucionaria prosigue su avance. La tarea más difícil ha sido cumplida tras un complicado período de lucha. Partiendo de muy poco, de unas ideas políticas y unos grandes deseos de trabajar, se ha logrado construir un amplio frente de gran actividad, esparcido por todo el territorio de Alemania, Austria y los Sudetes.

    La Juventud Hitleriana es algo ya patente, que comienza también a despertar la ilusión en algo nuevo en muchos jóvenes y principalmente, señala el comienzo del despertar de otra Alemania.

    SALVADOR BORREGO

    Salvador Borrego

     

     

    Salvador Borrego Escalante nació en la Ciudad de México el 24 de abril de 1915. Es un periodista y escritor mexicano. Fue director técnico de 37 periódicos y director fundador de varios de ellos. Ha publicado más de 33 libros en campos como Historia militar, Política, Economía, Sociología, Periodismo, Filosofía y Religión los cuales han recibido fuertes críticas, acusado de presunto antisemitismo debido a que coloca a los capitales e ideología judía internacional como los causantes de la Segunda Guerra Mundial. Junto a Joaquín Bochaca, es considerado como uno de los primeros representantes del revisionismo histórico de habla hispana.

       Carrera

      Salvador Borrego estudió licenciatura en Derecho, Historia, Filosofía, Economía. Cursó estudios de Sociología, Historia, Economía y Periodismo y durante su juventud realizó estudios militares.

      Trabajó de 1936 a 1965 como reportero, secretario de redacción y jefe de redacción en los diarios mexicanos Excélsior y Últimas Noticias. Fue asesor, fundador de El Sol de Guadalajara, El Sol de México, El Sol de San Luis Potosí, El Sol de Durango, El Sol de Aguascalientes; reorganizador de varias publicaciones y, jefe de la redacción central (1965-1974) de la Cadena "García Valseca" (37 periódicos). Fundador (1949) y director (1949-1955) de la Academia Teórico-Práctica de Periodismo “García Valseca”. Profesor de Periodismo en la Universidad Femenina de México. Presidente honorario de "Mexicanos Defraudados, A.C." Escribió también artículos mensuales en "La Hoja de Combate" durante 32 años.

       Simpatía con el nacionalsocialismo

      Según en varias entrevistas realizadas por grupos nacionalsocialistas[1][2], comenzó a simpatizar con el nacionalsocialismo a partir de l937, después de ver una manipulación propagandística de la información de prensa con el fin de desorientar al lector. En esas fechas el periodista trabajaba en el diario "Excélsior" donde, según su testimonio, pudo ver un manejo parcial de la información de los sucesos sobre el Tercer Reich favoreciendo a los aliados, desde adentro. Afirma que siguió el curso de los acontecimientos día a día desde antes de que la guerra empezara, y que cada vez le pareció más evidente que había contradicciones entre los planteamientos de uno y otro bando.

      En una de las entrevistas, Borrego afirma que en México se había formado un grupo de anunciantes encabezado por un hombre llamado Jackes o Jacques Sustel, los cuales advirtieron con retirar la publicidad de la Casa Excelsior, por presuntamente favorecer a los nazis. Últimas noticias fue la primera en retirarse tal publicidad, por ser el diario que publicaba primero los sucesos de Europa. El director del periódico de aquel entonces, Miguel Ordorica y fundador de Últimas noticias, le pidió al señor Sustel que pasara a la redacción toda una mañana para que examinara por sí mismo cómo se hacía el diario. Sustel aceptó, consecuentemente se le fueron mostrando los mensajes que llegaban de la Asociated Press con sede en Nueva York. El señor Ordorica le dijo al señor Sustel: "Usted en su almacén comercial exhibe en sus aparadores la mercancía que más llama la atención de sus compradores. Nosotros en el periódico hacemos lo mismo. Las noticias más importantes van en primera plana, si lo merecen incluso se ponen a ocho columnas", y agregó: "La guerra no se gana en Mexico, sino en Europa". Se sabe que el grupo de anunciantes logró cancelar la publicidad del periódico. El director Ordorica, fue retirado de su puesto.

       Obras

      • Derrota Mundial (1953), 630 páginas. Con 48 ediciones. Obra capital del autor, centrada en los orígenes, desarrollo y consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, prologada desde la segunda edición por el ilustre filósofo mexicano José Vasconcelos, de quien se conocía su interés y simpatía por la Alemania de Hitler, en dicho prólogo escribió: "Es uno de los libros más importantes que se hayan publicado en América".
      • América Peligra, 568 páginas.
      • Infiltración Mundial, 343 páginas.
      • Psicología-Guerra y la Nueva Era 2000
      • ¿Qué pasa con EE. UU.?, 103 páginas.
      • Pueblos Cautivos, 122 páginas. (En lengua inglesa: Puzzling Neighbors: A Historical Guide to Understand Modern Mexico)
      • Batallas Metafísicas
      • Inflación Empobrecedora. Deflación Empobrecedora. Tenazas del Supracapitalismo (1980) 107 páginas.
      • Juventud 1977-2006, 164 páginas.
      • Economía Destructora, 99 páginas. (Crítica y análisis sobre la Economía actual)
      • Dogmas y Crisis 113 páginas.
      • Metas Políticas
      • Soy la Revolución Neoliberalizada, 98 páginas.
      • Arma Económica (1984), 112 páginas.
      • Yatrogenia: Daño causado por el médico, 131 páginas.
      • Periodismo Trascendente (Texto usado en escuelas de periodismo)
      • Reflexiones: 38 Voces del Sentido Común, 153 páginas.
      • Neoliberalismo: Lo que es realmente, 112 páginas.
      • Un Posible Fin de la Crisis, 95 páginas.
      • Panorama, 122 páginas.
      • La Cruz y la Espada, 122 páginas.
      • Disolución Social, 121 páginas.
      • Waffen SS: ¿Criminales o Soldados? 147 páginas.
      • Energía en Movimiento es Acción (Novela política)
      • Cómo García Valseca Fundó y Perdió 37 Periódicos y Cómo Eugenio Garza Sada Trató de Rescatarlos y Perdió la Vida
      • 2001-2006. Lo que se Puede Esperar
      • Acción Gradual, 103 páginas.
      • Años Decisivos: 1993-2003
      • México Futuro
      • Diálogos (1990)
      • Juventud Traicionada, Editorial Aries
      • A dónde nos quieren llevar (2002), 104 páginas.
      • Imperialismo y Teología (2003), 125 páginas.
      • Luftwaffe (2004), 151 páginas
      • Guerra submarina, 165 páginas. (Crónica sobre la Batalla del Atlántico)
      • Desilusión traumática (2004)
      • Democracia asfixiante (2005), 157 páginas. (Crítica y análisis sobre la democracia en México y en China principalmente)
      • Semblanza. Pintor, Soldado, Fuehrer (2005), 301 páginas. (Biografía de Adolf Hitler)
      • Calderón: 2006-2012. Lo que se puede esperar, 127 páginas. (Especulaciones sobre el futuro del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa)
      • Globalización, 156 páginas. (Crítica y análisis sobre la tendencia neoliberalista hacia la Globalización)
      • México Traicionado, 181 Páginas.

      Las ediciones de sus libros contabilizaban 177 hasta el 8 de febrero de 2001.

      EL LIBRO NEGRO DEL COMUNISMO

      El libro negro del comunismo

       

      El libro negro del comunismo es un libro presentado en la Mutualité de Paris en 1998, este ha sido escrito por un grupo numeroso de historiadores de izquierdas, 11 en total.

      Se presento con motivo del 80 aniversario de la revolución de octubre es el resumen de los "crimenes, terror y represion, de la ideología mas funesta del siglo". Escrito por Stéphane Courtois, Jean Louis Panné, Rémi Kauffer, Pierre Rigoulot, ... entre otros.

      Habría que juzgar a los verdugos!!

      Ya qué, entre 1917-1977, 80 años en los que el mundo ha vivido, la dominación Universal anunciada por Lenin, que cínicamente escribió:"Sí para llegar a nuestros fines, debemos eliminar el 80 % de la población, no vacilaremos, un solo instante."

      Hemos vivido las consecuencias, de este elocuente mensaje.

      Los autores de este libro demuestran, con los datos en la mano, que el número de muertos causados directamente por el comunismo en todo el mundo supera los cien millones de víctimas. A partir de ahí, las preguntas son inevitables: si el comunismo ha demostrado ser la doctrina política más criminal de la historia, ¿por qué nadie reclama un juicio para el comunismo? ¿Por qué el comunismo sigue gozando de cierta presentabilidad social? Al fondo es fácil descubrir prejuicios y tabúes. La realidad, sin embargo, es incontrovertible.

      "Le Livre Noir du Comunismo" es un estudio de tamaño considerable -846 páginas- en las que han colaborado varios autores y que está destinado a convertirse en obra de consulta obligatoria para todos aquellos que quieran profundizar en el fenómeno más trascendental del siglo XX: el comunismo. La traducción española ha corrido a cargo de un equipo dirigido por Cesar Vidal. Desde la aparición del clásico sobre el tema, la obra de Robert Conquest El gran Terror, nunca se había publicado un libro tan rico en datos como El Libro Negro del Comunismo.

         Proceso internacional de los crímenes contra la humanidad a los regímenes comunistas

        Con motivo del 80 aniversario de la Revolución de Octubre, se celebro en el Palacio de la Mutualité de París el día 9 de Noviembre de 1997, un Proceso Internacional, ante un Foro de 3000 asistentes y una Presidencia formada por supervivientes y testigos de los Gulags de Europa y Asia, supervivientes de los campos de Laos, Vietnam y otros países de la antigua Indochina francesa.

        La encarnación moderna del mito de la igualdad entre los hombres y la promesa paradisiaca de un mundo mejor, en el movimiento de masas comunista y su apoyo ideológico, el marxismo, han terminado en todas las partes del mundo, donde han estado presentes con el horror, la exterminación y la muerte generalizada que en menos de un siglo ha costado 100 millones de seres humanos.

        El mayor crimen contra la humanidad, que se conoce en la historia. Un crimen cometido no para exterminar a las razas impuras, sino a las "clases sociales" consideradas "reaccionarias", acusadas de ser un obstáculo para la construcción del "mito de una sociedad sin clases"

        Una masacre que no es, como pretenden todos esos que intentan justificar y excusar el hecho, como un accidente en la historia del comunismo, sino más bien la ejecución sistemática e ineludible de la aplicación total de las tesis de Marx.

        Sustituyendo a la moral y a la ética, por la eficacia de la acción y negando la realidad del mundo, transformándolo en un mundo abstracto a reconstruir, reduciendo al hombre a una sola dimensión material y económica convirtiéndolo en una masa en contra de la persona, como ser portador de valores eternos.

        El marxismo contiene el germen y todos los ingredientes del terror y del holocausto. Hay que denunciarle por lo que es: un monstruo criminal.

         Las cifras del terror

        El Libro Negro es una compilación de colaboraciones de diversos especialistas. El director de la revista Comunismo, Stephane Coutois, estudioso del sistema Marxismo-leninismo, es el autor del primer trabajo, breve pero enjundioso estudio a guisa de presentación de la obra. Se titula "Los Crímenes del Comunismo" y, entre otras cosas, ofrece esta relación del número de víctimas causadas por los sistemas y partidos comunistas en todo el mundo:


        País o región Muertos
        Unión Soviética 20.000.000
        China 65.000.000
        Corea del Norte 2.000.000
        Camboya 2.000.000
        África 1.700.000
        Afganistán 1.500.000
        Vietnam 1.000.000
        Europa del este 1.000.000
        Iberoamérica 150.000
        Movimiento comunista internacional y partidos comunistas en la oposición 10.000.000


        Aunque en el libro se ofrecen diversas "contabilidades", el total de víctimas del comunismo supera el número de 100 millones de muertos. En proporción con el número de habitantes, la mayor cifra corresponde a Camboya, donde Pol Pot exterminó a un tercio de la población.

        A estas cifras, Coutoirs suma lo que califica acertadamente como "crímenes contra la cultura". Stalin hizo demoler centenares de iglesias. Ceaucescu destruyó el corazón histórico de Bucarest para levantar nuevos edificios y trazar perspectivas megalomaníacas. Pol Pot hizo desmontar piedra a piedra la catedral de Phnom Penh y abandonó a la jungla los templos de Angkor. Durante la revolución cultural maoísta, fueron destrozados o quemados por los guardias rojos.

        ¿Cómo ha sido posible que los mayores genocidios de la historia no hayan merecido no ya un nuevo Nüremberg, sino, simplemente, la condena del mundo entero? Para Courtois, la impunidad de los crímenes del comunismo "no sólo fue posible por la fuerza de la Internacional Comunista y de los partidos comunistas locales", sino también por el silencio cómplice de muchos: "entre los años cincuenta y setenta, cientos de miles de hombres han incensado al gran timonel de la revolución China, por ejemplo, como antes ocurrió con Lenin y después con Stalin.

        El autor señala que los métodos puestos en marcha por Lenin respecto al terror -no olvidemos que Djerzinsky crea la CHEKA a los dos meses escasos del golpe de octubre, y que el gulag es creación leninista, luego perfeccionados por Stalin y sus émulos. Pero después de 1945, la designación del nazismo vencido como "mal absoluto" hizo que "la victoriosa Unión Soviética" y el comunismo basculasen casi mecánicamente en el campo del bien" Por otra parte, insiste Courtois, "sus símbolos (bandera roja, la Internacional, puño levantado) resurgen detrás de cada movimiento social de envergadura. El Ché Guevara vuelve a estar de moda".

         El caso soviético

        Después de tan sustancioso prefacio, Nicolás Werth, profesor de historia dedicado al estudio de la URSS, titula la primera parte de la obra: "Un Estado contra su pueblo". En ella analiza las violencias, las represiones y el terror en la Unión Soviética. La tragedia sufrida por el pueblo ruso desde la implantación del terror rojo hasta la salida del Stalinismo queda descrita con rigor y minuciosidad. El análisis del terror desde el establecimiento de la Cheka -que posteriormente sería la GPU, la OGPU, el NKVD, la KGB está muy pormenorizado. El autor lo señala como un terror no ciego y brutal, sino científica y fríamente aplicado. Nada de pasiones; habrá "excesos de celo", pero el terror será organizado. Y dirigido no sólo contra los combatientes del campo enemigo, sino contra los "enemigos del pueblo". Concepto tan amplio que permitirá exterminar a cualquier opositor. El objetivo no es exterminar sólo al enemigo combatiente, sino a la entera clase social a la que pertenece. Así, en las instrucciones a los chekistas se les dirá que no deben plantearse si el detenido es culpable o inocente, sino cual es su clase social.

        Por otra parte, este concepto de "enemigo de clase" será elástico, y en él también se incluirá a los trabajadores que osan discrepar del poder soviético y se defienden con el arma de la huelga: entre el 12 y el 14 de marzo de 1919, vencida ya la resistencia de los "Guardias Blancos", se ejecutará a unos dos mil obreros de Astraján -cerca de la desembocadura del Volga- que estaban en huelga. Para que el escarmiento sea mayor, se embarca a los huelguistas junto a prisioneros blancos, se les cuelga una piedra al cuello y se les arroja al Volga. Un procedimiento que tiene antecedentes en la Revolución francesa, en la represión de La Vendée. También serán comunes las represiones contra los mineros y los marinos, como los de Kronstadt.

        Werth especifica con claridad y amplitud los métodos de la represión, su dureza, su acentuación con la guerra civil, la utilización del hambre como arma política, métodos que Stalin perfeccionaría a mayor escala en los años treinta. Así se procede -señala el autor- a la "masiva confiscación de las cartillas de racionamiento, pues una de las armas mas eficaces del poder bolchevique será el arma del hambre". Este capítulo del hambre programada requiere mayor comentario. Ya antes de la revolución, Lenin había afirmado la necesidad de "destruir la economía campesina y provocar el hambre", pues esto nos acercará a nuestra meta socialista. El hambre destruye no solamente la fe en el Zar, sino también la fe en Dios". En 1922 declarará que el hambre era beneficiosa porque "golpea mortalmente la cabeza del enemigo", que era entonces la Iglesia Ortodoxa. Las crisis de las cosechas de 1927 y 1928 permitieron a Stalin abrirse camino hacia el poder absoluto e imponer la colectivización agraria forzosa. El hambre planificada en Ucrania entre 1932 y 1933 causará nada menos que seis millones de muertos.

        Los campos de concentración datan de fecha tan temprana como 1922. Se establecen en el archipiélago de las Solovki, cinco islas del Mar Blanco. "Los campos especiales del archipiélago de las Solovky -escribe Werth- serán la matriz de otro archipiélago en gestación, un archipiélago inmenso a la escala del país continente entero: el archipiélago Gulag". El autor aporta documentos originales, entre otros los correspondientes a la época del gran terror de los años 1936-38. El dossier de un acusado entre millones resulta esclarecedor: un modesto campesino es acusado porque su padre fue un rico comerciante- luego empobrecido- treinta y cuatro años atrás; por tal "razón" se le considera hostil al sistema soviético, es detenido, juzgado y ejecutado.

        Mención aparte merecen los desplazamientos de poblaciones enteras, como los efectuados durante la "deskulakización" de 1930 (los kulaks eran campesinos libres, no siempre de posición holgada, pero que sólo dependían de sí mismos). Los presos fueron transportados a miles de kilómetros de sus tierras en lentos trenes de mercancías en el interior de vagones de ganado donde se hacinaban cuarenta personas y de los que no salían durante semanas. La mortandad fue terrible por la falta de higiene, el hambre, las enfermedades y el frío, durante semanas permanecían detenidos los vagones en estaciones de clasificación. Cada tren constaba de 53 vagones. Estos transportes se perfeccionarían en los años siguientes, y especialmente entre el periodo 1943-44 cuando fueron deportados pueblos enteros (tártaros, Kirguises, kalmukos) sospechosos de connivencia con el invasor alemán.

         Europa

        Respecto a la parte dedicada a España, demasiado sumaria, el estudio está muy bien documentado de lo que concierne a la represión comunista contra la ultraizquierda durante la guerra civil: los anarquistas catalanes, el POUM, el asesinato de Andrés Nin… se evidencian los excesos represivos de Líster y el Campesino en Castilla. Se subraya cómo el ministro soviético Rosemberg asistía a los Consejos de Ministros del gobierno en 1938. Y se aportan tres datos esenciales: se confirma que la policía política del bando republicano se hallaba completamente controlada por la NKVD soviética; se insiste en el funesto papel de Dolores Ibárruri ( de la que se cita una ilustrativa frase: "Más vale condenar a cien inocentes, antes de que escape un solo culpable") y se demuestra el carácter total, única y exclusivamente estalinista de las Brigadas Internacionales. Es comprensible que los medios de la cultura oficial española, que todavía hace pocos meses homenajeaban sin continencia a las Brigadas Internacionales y la Pasionaria, hayan aireado poco el contenido de este Libro Negro.

        La parte tercera de la obra: "La Otra Europa, Víctima del Comunismo" está a cargo de Andrzej Paczkowsky, vicedirector del Instituto de Estudios Políticos de la Academia de Ciencias de Polonia y del Historiador checo Karel Bartosek. El primero de ellos analiza el terrible drama de su patria, Polonia, considerada por los soviéticos "nación enemiga". Paczowsky relata cómo incluso el propio partido comunista polaco fue objeto de purgas hasta un grado desconocido en otras latitudes; eliminado y deshecho por los camaradas de Moscú. Respecto a Bartosek, analiza la represión comunista en los otros países de la Europa del este: el exterminio de aquellos no ya opuestos al marxismo-leninismo, sino, simplemente, considerados "enemigos de clase", en Hungría, Rumania, Checoslovaquia, Bulgaria, Yugoslavia… Bartosek se interroga por qué los enormes crímenes cometidos permanecen impunes, abundando en la opinión de quienes sugieren un nuevo Nüremberg. Se ha afirmado hasta la saciedad que los "crímenes contra la humanidad" no prescriben, pero lo cierto -escribe Bartosek- es que "el castigo de los culpables no ha sido aplicado a tiempo ni de modo apropiado". El autor propone, a título personal, una solución que puede parecer algo utópica, como el procedimiento realizado en Alemania al abrir los archivos de la Stasi, la antigua policía política de la República democrática: responsabilizar a cada uno, a cada ciudadano, de instruir su propio proceso.

         Asia: masacre y reeducación

        Los comisarios de Asia ("Entre la Reeducación y la Masacre") constituyen la cuarta parte de la obra. Los historiadores Jean Louis Margolin y Pierre Rigoulot examinan el terror en China, Vietnam, Camboya y Laos. Los comunismos asiáticos, respecto a los europeos, presentan ciertas características especiales: la simbiosis entre sus particularidades propias y el marxismo-leninismo, la mezcla de soviétismo y nacionalismo. Así, quien porcentualmente ha sido tal vez el mayor criminal de la historia, el camboyano Pol Pot, unía a un marxismo-leninismo primitivo, poco adulterado, una peculiaridad del grupo jemer nada marxista sino clasista y aun discriminatorio, pues los jemeres se consideraban superiores a otras etnias camboyanas. Esta extraña combinación creó algo nuevo. Poseído por el afán de crear un hombre nuevo mediante el exterminio de gran parte de la sociedad, Pol Pot llevó su furor a consecuencias extremas. En Camboya se detiene y ejecuta de forma crudelísima a los "contrarrevolucionarios": antiguos políticos, militares, periodistas, policías, funcionarios, profesores… Todos eran sospechosos simplemente por haber cursado estudios primarios. Algunos incluso -y esto resulta casi increíble-, por llevar gafas, pues tal cosa para Pol Pot, denotaba pertenecer a la intelligentsia , clase que debería ser exterminada para que los jemeres rojos creasen una nueva Camboya. En 1975, cuando Pol Pot toma el poder, la población camboyana se calculaba en unos seis millones de personas; en 1997, la población se reducía a tres millones ochocientos mil habitantes. Más del 30 por ciento de la población fue exterminada. De tal proporción que no hay Parangón en la historia.

        Los autores de esta cuarta parte dedican una especial y lógica atención al comunismo chino, y a esa trágica figura que fue Mao Tse Tung (Mao Zedong en la nueva grafía impuesta por el sistema comunista): sus numerosos crímenes, la implantación del Laogai --l gulag Chino- y su peculiar sistema de fábricas-prisión, donde a la vez que se ejerce la reeducación de los presos, se les hace trabajar en condiciones infrahumanas para elaborar productos frecuentemente destinados a la exportación.

        Bajo las órdenes personales de Mao (el gran timonel) se elimina a todos los habitantes de Keichek, "enemigos de clase" , tras vencer en guerra civil a Chiang Kai Chek. Antes, durante la guerra con Japón, mientras las tropas de Chiang se desangraban frente al invasor Nipón, Mao se inhibe de la guerra y se reorganiza, se hace más fuerte y dedica el ochenta por ciento de sus fuerzas a afianzarse y a eliminar a los oponentes futuros. Después el triunfo maoísta en la guerra civil producirá millones de muertos en ejecuciones sumarias, generalmente públicas -tal y como se sigue haciendo en China en 1999- a modo de escarmiento, para atemorizar a cualquier hipotético disidente. En 1957, Mao, con el estúpido aplauso de los compañeros de viaje occidentales y tantos "tontos útiles", lanza el movimiento de las cien flores: "Dejad que cien flores florezcan", que cien escuelas de pensamiento discutan". Así asoman a la luz pública numerosos intelectuales con sus criticas al partido. Y entonces Mao golpea de forma inmisericorde a aquellos intelectuales que se atrevieron a romper su silencio. Unos cien mil intelectuales descubiertos como "derechistas" fueron enviados a Laogai.

        Capítulo aparte merecería la denominada revolución cultural de 1966, cuyo verdadero motivo era la "purga" en el interior del partido comunista y la aniquilación de los oponentes de Mao. La revolución cultural lanza a los "guardias rojos" -que ,a su vez ,serán aplastados en 1968 por sus "excesos" a la más tremenda destrucción: se pierden milenarias obras de arte, se destruye cualquier vestigio de confucianismo, se persigue a cualquier individuo que simplemente haya exteriorizado gustos refinados… Es el caso de un profesor de Música que interpretaba a Mozart: los guardias rojos le romperán las muñecas para purgar su delito. El Laogai se llena no sólo de "reeducados teng" , burgueses, sino de altos cuadros del partido: el mismo Deng Xiaopin será humillado públicamente y ridiculizado ante cientos de guardias rojos. A los intelectuales -catedráticos, investigadores, químicos, médicos, etc.- se los destina sistemáticamente a limpiar las letrinas de los campos de concentración. Y aún tendrán suerte: un millón de personas serán ejecutadas.

         Tercer mundo

        La quinta y última parte del Libro Negro está dedicada al tercer mundo. Sus autores son Pascal Fontaine , periodista especializado en Iberoamérica; el historiador Yves Santamaría, y Sylvain Boulouque. Resulta especialmente llamativo el caso del totalitarismo cubano, cuya eficacia en la represión sigue los acreditados métodos soviéticos. En lo relativo a los campos de concentración, en Cuba se crea una adaptación de las fábricas prisión Chinas o del gulag soviético: las UMAP (Unidad Militar de Ayuda a la Producción) donde son internados tanto los "enemigos de clase" como los "desviacionistas" en el seno del partido, sometidos a una durísima disciplina, torturas, subalimentación, etc. Las UMAP terminarían siendo cambiadas de nombre y transformadas en prisiones de seguridad bajo el control de la policía política. También se analiza el fracaso del proyecto totalitario de Nicaragua, el terror -con evidentes similitudes camboyanas- de Sendero Luminoso peruano, los afrocomunismos de Etiopía, Angola y Mozambique, y el sufrimiento impuesto al pueblo de Afganistán.

        En definitiva El Libro Negro Comunismo es una obra de importancia capital. Naturalmente, la "policía del pensamiento" ha intentado silenciarlo, ya que no es posible negar las evidencias resaltadas: la "reeeducación" para conseguir el "hombre nuevo" ha sido una característica básica de la Unión Soviética de Stalin, de la China de Mao, de la Cuba de Castro; los crímenes de Pol Pot son horrendos, los inmensos sufrimientos causados al pueblo son innegables, no admiten discusión. Pero, por gigantesco que haya sido el daño, por enormes que hayan sido las cotas históricas de inhumanidad alcanzadas, los teóricos del " hombre nuevo" seguirán considerando que se trata simplemente, del duro precio a pagar -cueste lo que cueste- para lograr su objetivo.

        En una discusión mantenida por Lenin con algunos miembros del Comité Central, éstos le reprochaban que un determinado proyecto leninista se oponía a la realidad. Lenin les contestó: "lo siento por la realidad". Similar es la actitud de quienes, aun a estas alturas, siguen cerrando los ojos ante los crímenes del comunismo.

         ¿Sólo el stalinismo es culpable?

        El stalinismo, según Soljénitsyne, no ha existido nunca ni en la teoría ni en la practica: no se puede hablar ni del fenómeno stalinista ni de la época de Stalin, estos conceptos han sido fabricados después de 1956, por el comunismo occidental, para conservar los ideales comunistas...como confirma Volkogonov, en su libro "El buen Lenin y el Terrible Stalin", que demuestra como lo observa Stéphane Courtois, coautor del libro recientemente publicado y presentado en París, el pasado 9 de noviembre "LIBRO NEGRO DEL COMUNISMO", junto con otros intelectuales de la Izquierda de "salón".. Proceso al Comunismo . . . .que no hay ni bueno, ni malo, sino una continuidad total entre los DOS. Lenin + Stalin un binomio infernal!!!

        Contrariamente a todas las mentiras de la, o de las izquierdas..."los tiranos sanguinarios de los regímenes comunistas no constituyen un desliz desgraciado en la historia del comunismo, sino simplemente la consecuencia natural de la aplicación de la doctrina marxista".

        Como lo demuestra la lista impresionante de víctimas del marxismo que empieza en 1917 con Lenin en Rusia, sigue con Stalin y continua en China con Mao y la banda de los Cuatro, Ceaucescu en Rumania, Pol Pot, Menguistu, Kim-Il-sung, Tito, Enver Hodja, Bela Kun, Kurt Eisner, La Luxemburg, La Margarita Nelken... Y una lista infinita que demuestra las atrocidades del comunismo y de las teorías marxistas en el mundo.

        Todavía hoy es habitual asociar los campos de concentración solamente al nazismo, con la machacona idea de los campos de exterminio, como si no hubiese habido otros crímenes contra la humanidad nada más que en Alemania.

        Hemos disfrazado la historia, intentando demostrar por todos los medios propagandísticos que todo esto no concernía al comunismo y que estos delitos no tenían nada que ver con las repúblicas democráticas y socialistas de los regímenes comunistas. Ha habido una "escuela" para desinformar históricamente todo lo referente al comunismo y sus consecuencias. Hoy todavía se habla de esas Brigadas que luchaban por la "libertad".... Y los sucesores de Calvo Sotelo, los reciben en Madrid, con flores y agasajos....

        Pero, para el que no lo sepa, o no quiera saberlo, podemos demostrar que en la URSS, los decretos legalizando los campos de concentración fueron publicados en julio de 1918 y en abril de 1919, campos instalados al borde de las Islas Solovki en el Mar Blanco. El primer campo de exterminio, el de Kholmogory se instalo junto a la Ciudad de Arkhangelsk en 1921...y según el famoso disidente y ministro yugoslavo Mihajlo, el fin de este campo, era la destrucción física y moral de todos los disidentes del Partido en las famosas purga de aquellos años negros.

        En el cementerio de Donskoï , en los últimos dos años han sido encontrados miles de restos humanos enterrados por el NKVD. Uno de los hallazgos mas terribles es el de Katyn en Ucrania, cerca de la Ciudad de Kharkov donde fueron ejecutados por orden de Stalin y no de los alemanes como se decía en la propaganda soviética, 15.000 oficiales polacos. Hay una multitud de campos y cementerios, donde se están recuperando miles de restos humanos. En Bielorrusia en Kourapaty, en Rusia, en el cementerio de Kalitnikov, cerca de Moscú, allí se ha encontrado una barbarie suficiente para desacreditar indefinidamente a los comunistas, a la extrema izquierda y a todos sus acólitos en la actualidad, todavía hoy cometen la infamia de asociarse en nombre de los "valores republicanos y la libertad democrática" con esa panda de asesinos universales, que tienen en su haber 100 Millones de muertos.

        MARXISMO

        Marxismo

         

        "Un marxista es una persona que ha leído a Marx. Un antimarxista es una persona que lo ha entendido" (Ronald Reagan)

         

        El Marxismo es el conjunto de doctrinas políticas y filosóficas derivadas de la obra de Karl Marx, filósofo, economista y periodista del siglo XIX y de su amigo Friedrich Engels. Marx y Engels se basaron en la filosofía de Georg Wilhelm Friedrich Hegel y de Feuerbach, ambos alemanes, la economía política de Adam Smith, la economía ricardiana y el socialismo francés del siglo XIX para desarrollar una crítica de la sociedad que generalmente se presenta como "científica" a pesar de que no lo es.

         Estado y propiedad privada

        El Marxismo aboga por una completa intervención del Estado en el mercado y por la abolición de la propiedad privada para individuos y sociedades. Es una economía centralmente planificada que pretende acabar con las clases sociales, haciendo a todos iguales económicamente.

        El marxismo alcanzó su expresión más sistemática en su obra más importante, El Capital: crítica de la economía política.

        Además de las raíces mencionadas, algunos pensadores marxistas del siglo XX, como Louis Althusser, Toni Negri o Miguel Abensour han señalado en la obra de Marx, el desarrollo de temas presentes en la obra de Maquiavelo o Spinoza.

        Desde la muerte de Marx en 1883, varios grupos del mundo entero han apelado al marxismo como base intelectual de sus políticas, que pueden ser radicalmente distintas y opuestas. Una de las mayores divisiones ocurrió entre los socialdemócratas, que alegaban que la transición al socialismo puede ocurrir dentro de un sistema pluripartidista y capitalista, y los comunistas, que alegaban que la transición a una sociedad socialista requería una revolución. La socialdemocracia resultó en la formación del Partido Laborista (Reino Unido) y del Partido Socialdemócrata de Alemania, entre otros partidos; en tanto que el comunismo resultó en la formación de varios partidos comunistas; en 1918 en Rusia, previo a la formación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, dimanan 2 partidos del Partido Obrero Social Demócrata de Rusia: el Partido Comunista, formación comunista, y el Partido Social Demócrata de Rusia, de tendencia socialdemócrata.

        Aún sigue habiendo muchos movimientos pseudo revolucionarios y partidos políticos en todo el mundo, desde el final de la Unión Soviética, aunque el internacionalismo obrero ha sufrido una grave crisis. Aunque hay partidos socialdemócratas en el poder en varias naciones de Occidente, hace mucho que se distanciaron de sus lazos históricos con Marx y sus ideas. En la actualidad en Laos, Vietnam, Cuba, la República Popular China y Moldavia hay en el poder gobiernos que dicen ser marxistas. Países que viven en la miseria total.

         El marxismo: una ideología al servicio del capitalismo

        A pesar de que ante la opinión pública el marxismo suele representante como una ideología opositora al capitalismo, en realidad no lo es. Marx fue financiado, al igual que otros revolucionarios, por banqueros norteamericanos de Wall Street, como lo documenta el escritor Anthony Sutton en su obra Wall Street y los Bolcheviques.

         Las raíces filosóficas del marxismo

        Marx tuvo dos grandes influencias filosóficas: la de Feuerbach, que le aportó y afirmó su visión materialista de la historia,e indudablemente la de Hegel que inspiro a Marx acerca de la aplicación de la dialectica al materialismo. Aunque para su trabajo de disertación doctoral eligió la comparación de dos grandes filósofos materialistas de la antigua Grecia, Demócrito y Epicuro, Marx ya había hecho suyo el método hegeliano, su dialéctica. Ya en 1842 había elaborado su Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel desde un punto de vista materialista.

        Pero a principios de la década del 40, otra gran influencia filosófica hizo efecto en Marx: Feuerbach. Especialmente con su obra La esencia del cristianismo. Tanto Marx como Engels abrazaron la crítica materialista de Feuerbach al sistema hegeliano, aunque con algunas reservas. Según Marx, el materialismo feuerbachiano era inconsecuente en algunos aspectos, idealista. Fue en las Tesis sobre Feuerbach (Marx, 1845) y La ideología alemana (Marx y Engels, 1846) donde Marx y Engels ajustan cuentas con sus influencias filosóficas y establecen las premisas para la concepción materialista de la historia.

        Si en el idealismo de Hegel la historia era un devenir contradictorio que reflejaba el autodesarrollo de la Idea Absoluta, en Marx son el desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción las que determinan el curso de la historia, la base del desarrollo político, cultural, ideológico. Para los idealistas la historia era el desarrollo de las ideas. Marx expone la base material de esas ideas y encuentra allí el hilo conductor del devenir histórico. Marx resume la génesis y sintetiza su concepción materialista de la historia en Contribución a la crítica de la economía política (1859):

        "el primer trabajo emprendido para resolver las dudas que me azotaban, fue una revisión crítica de la filosofía hegeliana del derecho, trabajo cuya introducción apareció en 1844 en los “Anales francoalemanes”, que se publicaban en París. Mi investigación me llevó a la conclusión de que, tanto las relaciones jurídicas como las formas de Estado no pueden comprenderse por sí mismas ni por la llamada evolución general del espíritu humano, sino que, por el contrario, radican en las condiciones materiales de vida cuyo conjunto resume Hegel siguiendo el precedente de los ingleses y franceses del siglo XVIII, bajo el nombre de “sociedad civil”, y que la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la economía política. En Bruselas a donde me trasladé a consecuencia de una orden de destierro dictada por el señor Guizot proseguí mis estudios de economía política comenzados en París. El resultado general al que llegué y que una vez obtenido sirvió de hilo conductor a mis estudios puede resumirse así: en la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al llegar a una fase determinada de desarrollo las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas, y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica se transforma, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella. Cuando se estudian esas transformaciones hay que distinguir siempre entre los cambios materiales ocurridos en las condiciones económicas de producción y que pueden apreciarse con la exactitud propia de las ciencias naturales, y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en un a palabra las formas ideológicas en que los hombres adquieren conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo. Y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que él piensa de sí, no podemos juzgar tampoco a estas épocas de transformación por su conciencia, sino que , por el contrario, hay que explicarse esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción. Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más elevadas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado dentro de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, porque, mirando mejor, se encontrará siempre que estos objetivos sólo surgen cuando ya se dan o, por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización. A grandes rasgos, podemos designar como otras tantas épocas de progreso en la formación económica de la sociedad el modo de producción asiático, el antiguo, el feudal y el moderno burgués. Las relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso social de producción; antagónica, no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que proviene de las condiciones sociales de vida de los individuos. Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para la solución de este antagonismo. Con esta formación social se cierra, por lo tanto, la prehistoria de la sociedad humana."

        En su labor política y periodística Marx y Engels comprendieron que el estudio de la economía era vital para conocer el devenir social. Fue Marx quien se dedicó principalmente al estudio de la economía política una vez que se mudó a Londres. Marx se basó en los economistas más conocidos de su época, los británicos, para recuperar de ellos lo que servía para explicar la realidad económica y para superar críticamente sus errores.

        Vale aclarar que la economía política de entonces trataba las relaciones sociales y las relaciones económicas considerándolas entrelazadas. En el siglo XX esta disciplina se dividió en dos.

        Marx siguió principalmente a Adam Smith y a David Ricardo al afirmar que el origen de la riqueza era el trabajo y el origen de la ganancia capitalista era el plustrabajo no retribuido a los trabajadores en sus salarios. Aunque ya había escrito algunos textos sobre economía política Trabajo asalariado y capital de 1849, Contribución a la Crítica de la Economía Política de 1859, Salario, precio y ganancia de 1865) su obra cumbre al respecto es El Capital.

        El Capital ocupa tres volúmenes, de los cuales sólo el primero (cuya primera edición es de 1867) estaba terminado a la muerte de Marx. En este primer volumen, y particularmente su primer capítulo (Transformación de la mercancía en dinero), se encuentra el núcleo del análisis marxista del modo de producción capitalista. Marx empieza desde la "célula" de la economía moderna, la mercancía. Empieza por describirla como unidad dialéctica de valor de uso y valor de cambio. A partir del análisis del valor de cambio, Marx expone su teoría del valor, donde encontramos que el valor de las mercancías depende del tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlas. El valor de cambio, esto es, la proporción en que una mercancía se intercambia con otra, no es más que la forma en que aparece el valor de las mercancías, el tiempo de trabajo humano abstracto que tienen en común. Luego Marx nos va guiando a través de las distintas formas de valor, desde el trueque directo y ocasional hasta el comercio frecuente de mercancías y la determinación de una mercancía como equivalente de todas las demás (dinero).

        Así como un biólogo utiliza el microscopio para analizar un organismo, Marx utiliza la abstracción para llegar a la esencia de los fenómenos y hallar las leyes fundamentales de su movimiento. Luego desanda ese camino, incorporando paulatinamente nuevo estrato sobre nuevo estrato de determinación concreta y proyectando los efectos de dicho estrato en un intento por llegar, finalmente, a una explicación integral de las relaciones concretas de la sociedad capitalista cotidiana. En el estilo y la redacción tiene un peso extraordinario la herencia de Hegel.

        La crítica de Marx a Smith, Ricardo y el resto de los economistas burgueses residen en que su análisis económico es ahistórico (y por lo tanto, necesariamente idealista), ya que toman a la mercancía, el dinero, el comercio y el capital como propiedades naturales innatas de la sociedad humana, y no como relaciones sociales productos de un devenir histórico y, por lo tanto, transitorias. Junto con la teoría del valor, la ley general de la acumulación capitalista, y la ley de la baja tendencial de la tasa de ganancia, son otros elementos importantes de la economía marxista.

         Análisis de clases

        Los marxistas consideran que la sociedad capitalista se divide en clases sociales, de las que toman en consideración principalmente dos:

        • La clase trabajadora o proletariado: Marx definió a esta clase como «los individuos que venden su mano de obra y no poseen los medios de producción», a quienes consideraba responsables de crear la riqueza de una sociedad (edificios, puentes y mobiliario, por ejemplo, son construidos físicamente por miembros de esta clase; también los servicios son prestados por asalariados). El proletariado puede dividirse, a su vez, en proletariado ordinario y lumpenproletariado, los que viven en pobreza extrema y no pueden hallar trabajo lícito con regularidad. Éstos pueden ser prostitutas, mendigos o indigentes.
        • La burguesía: quienes «poseen los medios de producción» y emplean al proletariado. La burguesía puede dividirse, a su vez, en la burguesía muy rica y la pequeña burguesía: quienes emplean la mano de obra, pero que también trabajan. Éstos pueden ser pequeños propietarios, campesinos terratenientes o comerciantes.

        Para Karl Marx, el comunismo sería una forma social en la que la división en clases habría terminado y la estructura económica sería producto de «la asociación de los productores libres», y el producto social se distribuiría según el criterio «de cada cual según su capacidad; para cada cual según sus necesidades».

        Algunos pensadores socialistas opinaban que la clase trabajadora debía apropiarse del Estado capitalista existente y convertirlo en un Estado revolucionario obrero que implantaría las estructuras democráticas necesarias para luego marchitarse. Cabe mencionar que Lenin en su obra El Estado y la Revolución explica que el estado burgués debe ser destruído para luego instaurar un Estado revolucionario y que sería este estado quien se extinguiría conforme desaparezcan las contradicciones de clase (El Estado y la Revolución). Por otro lado, otros pensadores socialistas como Mijaíl Bakunin y Piotr Kropotkin, compartiendo la idea de la lucha de clases, afirmaron que el Estado o cualquier forma de autoridad y centralización de poder, per se, era el problema (político-económico), y que destruirlo debía ser el objetivo de toda actividad revolucionaria. Esta dictomía frente al Estado marcó la división definitiva entre marxistas y anarquistas.

        Muchos gobiernos, partidos políticos, movimientos sociales y teóricos académicos han afirmado fundamentarse en principios marxistas. Ejemplos particularmente importantes son los movimientos socialdemócratas de la Europa del siglo XX, el bolchevismo ruso, la Unión Soviética y otros países del bloque oriental, Mao Tse Tung, Fidel Castro, Ernesto "Che" Guevara, Santucho y otros revolucionarios en países agrarios en desarrollo. Estas luchas han agregado nuevas ideas a Marx y, por lo demás, han transmutado tanto el marxismo que resulta difícil especificar el núcleo de éste. Actualmente las transformaciones socio-económicas han obligado a repensar al marxismo en una línea llamada posmarxismo en la cual se encuentran autores como Ernesto Laclau y Chantal Mouffe.

        Se acostumbra hablar de teoría marxista cuando se hace referencia a la aplicación de planteamientos marxistas a diversas cuestiones no estrictamente económicas o políticas, como la religión, el arte, la relación entre sexos o razas, etc., sin necesidad de asumir la totalidad de las ideas marxistas.

         Revoluciones y gobiernos inspirados en el marxismo

        La revolución de Octubre de 1917, encabezada por los bolcheviques (cuyas figuras principales eran Vladimir Lenin y León Trotsky) fue el primer intento a gran escala de poner en práctica las ideas socialistas de un Estado obrero. A raíz de la muerte de Yosif Stalin se comenzó un proceso de progresiva liberalización económica, que tuvo su culminación con la perestroika.

        Después de la Segunda Guerra Mundial, la ideología marxista, con respaldo militar soviético, dio origen a partidos comunistas revolucionarios en todo el mundo. Algunos de estos partidos lograron a la postre tomar el poder y establecer segun ellos su propio Estado marxista. Estas naciones comprendían a la República Popular China, Vietnam, Rumania, Alemania Oriental, Albania, Polonia, Camboya, Etiopía, Yemen del Sur y otros.

        Muchas de estas naciones que se proclamaron marxistas estaban muy influidos por el leninismo, lo que llevó a que algunos seguidores de Karl Marx las criticaran, por considerarlas dictatoriales, dándose un debate entre defensores y detractores. Los seguidores de las corrientes dentro del marxismo que se opusieron a Stalin se agruparon principalmente en torno a Trotsky, tendieron a ubicar el fracaso en el plano del fracaso de la revolución mundial; para que el comunismo, como meta final del socialismo científico, hubiera triunfado éste tenía que abarcar todas las relaciones comerciales internacionales que antes había desarrollado el capitalismo.

        En 1991, la Unión Soviética se disolvió y el nuevo Estado ruso ya no se identificó con el marxismo. Otras naciones del mundo siguieron el mismo camino. Actualmente el socialismo científico ha dejado de ser una fuerza política prominente en la política mundial.

        Religión

        El marxismo ha sido tradicionalmente opuesto a todas las religiones. Marx escribió al respecto que la religión es el opio del pueblo. La fundamentación filosófica del rechazo de la religión ha sido desarrollada por el materialismo dialéctico de autores como Engels y Lenin.

        En cualquier caso, ha habido diversos teóricos autodenominados marxistas que consideran que ser marxista y religioso es compatible. Dentro de ellos se puede señalar al irlandés James Connolly, a diversos autores dentro de la teología de la liberación (como Camilo Torres). Pero la critica teorica hacía cualquier religión se basa en que ésta es concebida como el resultado de la producción de la super estructura de la sociedad, es decir, de la fabricación de ideas ideológicas que se hace una sociedad sobre sus propios modos de producción ecónomicos. Así, la religion siempre es una concepción de ideas políticas que tienden a re-afrimar la estructura ecónomica existente.

        Los textos marxistas donde se puede encontrar información sobre la concepción marxista de la religión son: La ideología alemana de Carlos Marx y Federico Engels y La Filosofía como arma de la revolución de Louis Althusser.

         La crítica liberal

        Los miembros de la escuela austríaca fueron los primeros economistas liberales en criticar sistemáticamente la escuela marxista. Esto fue, en parte, una reacción a la Methodenstreit (controversia sobre la cuestión del método), cuando atacaron las doctrinas hegelianas de la escuela histórica. Aunque muchos autores marxistas han intentado presentar a la escuela austríaca como reacción burguesa a Marx, tal interpretación es insostenible: Carl Menger escribió sus Principios de economía casi al mismo tiempo que Marx completaba El capital. Los economistas austríacos fueron, no obstante, los primeros en enfrentarse directamente con el marxismo, ya que ambos trataban de asuntos como el dinero, el capital, los ciclos económicos y los procesos económicos. Eugen von Böhm-Bawerk escribió críticas extensas de Marx en los años 1880 y 1890, y varios marxistas prominentes (como Rudolf Hilferding) asistieron a su seminario en 1905-1906.

        Posteriormente existió un debate entre Ludwig von Mises (discípulo de Böhm-Bawerk), quien consideraba que el socialismo era imposible al no existir un mercado que determinase los precios, y Oskar Lange, quien defendía una economía socialista con un mercado estatal en la que los precios fuesen determinados según un método de ensayo y error, hasta hallar un precio adecuado. La crítica de Mises al marxismo se extendió a la metodología de interpretación histórica con su crítica al polilogismo clasista. El debate entre ambos economistas continuó durante varios años, hasta que Oskar Lange afirmó que Von Mises tenía razón. Sin embargo, años después volvió a modificar su punto de vista, y defendió la economía soviética asimilando el aporte de Von Mises al análisis de la acción humana: la praxeología. La respuesta austríaca a los argumentos de Oskar Lange se vio completada con el análisis de Friedrich Hayek.

        Diversos autores marxistas han ofrecido en los años posteriores respuestas a los argumentos liberales. Mientras que algunos defienden modelos de socialismo de mercado más refinados que el de Oskar Lange (por ejemplo, David Schweickart), otros consideran aun que es posible establecer una economía socialista sin mercado. En este último grupo se puede diferenciar entre los que sostienen que el método de cálculo en el socialismo debe realizarse según la teoría del valor trabajo y los que sostienen que el valor trabajo sólo existe en las sociedades capitalistas. Actualmente la crítica más refinada de la escuela austríaca al socialismo en todas sus variantes ha sido realizada por Jesús Huerta de Soto en su libro Socialismo, cálculo económico y función empresarial.

        También existe un grupo de socialistas que han dado su apoyo al libre mercado entre productores. Proponen un socialismo sin planificación colectivista mediante la combinación de individualismo y supresión de la propiedad privada lockeana. Sus representantes, varios precursores o representantes del mutualismo, son Thomas Hodgskin, Pierre-Joseph Proudhon, Benjamin Tucker, Silvio Gesell, Franz Oppenheimer, y Kevin Carson.

        Pensadores marxistas